martes, 11 de junio de 2019

13 cosas que hay que dejar atrás para ir hacia delante


Llega la navidad y el año nuevo, y con ellos, las fiestas, la familia y los buenos propósitos. En un marco como éste, conviene tener en cuenta algunas cosas sencillas que inevitablemente debemos tener presentes, y saber dejar atrás a tiempo, si queremos avanzar.

No saber vivir el momento.
Tener la mente puesta en el futuro o en el pasado evita que vivamos de verdad el presente, el momento actual se vuelve futuro y pasado antes de que nos demos cuenta, por ello deberíamos centrarnos en que, dure lo que dure, lo disfrutemos de principio a fin.

Vivir en el pasado no tiene sentido, anclarnos a otro momento del tiempo hace que nos perdamos el auténtico presente.

No saber apreciar las pequeñas cosas.
Las cosas sencillas de la vida, los pequeños detalles que tienen con nosotros los que nos rodean y a quienes más queremos, una sonrisa, un favor, cualquier cosa que nos alegre un poquito la vida. Ahí reside la auténtica belleza de la vida.

La queja como forma de vida.
Esto no conduce a nada, más bien paraliza y consigue impregnarlo todo de negatividad lo cual no ayuda a nada en absoluto. La queja puntual puede tener sentido pero como forma de vida es totalmente desechable.

La tristeza permanente.
Nadie debería vivir con una tristeza permanente, esta no es una manera de vivir, ni de avanzar. La tristeza puntual es sana y necesaria, pero no se puede recurrir a ella por sistema y hacer que sea la tónica habitual de nuestra vida.

La crítica fácil.
Si no es constructiva, no sirve absolutamente de nada.

Lamentarse de lo que se hace.
Hay que extraer lecciones y alejarse del lamento que no va a ninguna parte.

La procrastinación como filosofía de vida.
Debemos definir lo que queremos y conseguir nuestro objetivo, nos lleve el tiempo que nos lleve. Si siempre aplazamos lo que queremos hacer y lo que queremos conseguir, no haremos más que alejarnos de nuestra meta.

Huir de los problemas.
En lugar de hacerles frente no conseguirás el efecto que quieres, sino todo lo contrario. Los conviertes en problemas aún mayores, porque siempre vuelven, si no los enfrentas.

Excusas.
No sirven de nada, ni a nosotros mismos ni darlas a otros.

Actuar sin ganas.
No podemos decir que sí cuando en realidad no queremos. En algunos momentos tiene sentido, pero no se debe asumir como norma general de nuestra vida.

No dar la importancia justa a cada cosa.
Aprender a relativizar es clave para avanzar y si no lo hacemos, no solo nos estancaremos, sino que sufriremos mucho más de la cuenta en el camino.

No desconectar.
Hay que hacerlo nos guste o no ya que si no limpiamos nuestra mente en algún momento nos será imposible avanzar.

La prisa como compañera diaria.
Esto es un error, ya que vivir pegados a un reloj no es vivir, una cosa es tener un momento del día para cada actividad y otra muy distinta es tener la sensación de que no llegamos nunca a ninguna parte y que no tenemos tiempo para nada. Vivir corriendo no es una manera de vivir.

Llegados a este punto, si conseguimos dejar todo esto atrás, pasaremos a una etapa distinta indudablemente, mucho más saludable a todos los niveles y lograremos avanzar ¿Te identificas con algún punto de esta lista?
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